El blog de Ryôga - Diario de un explorador del s. XXI

domingo, junio 18, 2006

Democrazia se escribe con zeta

Con zeta de naZi, claro. Así es la "democrazia avanzada" en que vivimos. Una democrazia en donde las mentiras se tornan en verdades y los engaños en versiones oficiales. Una democrazia en la que si discrepas te hostio, en la que si te quejas eres un agitador y en la que pensar es un lujo prohibido en pos del bien común.

Una democrazia en donde los prohombres al mando son basura, en donde los corruptos se permiten dar lecciones de moral, en donde la escoria reparte rosas y certificados de democrazia - puesto que a ellos y solo a ellos les corresponde aleccionarnos sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer, escuchar, creer o pensar-.

Un estado de derecho sin derechos y sin estado. Un partido amañado con los asesinos de árbitros y con los fiscales y policías de jueces de línea, en el que juegan 8 contra 1 y siempre gana Polanko. Y con el gobierno en la grada, aplaudiendo el espectáculo mientras sus hooligans destrozan todo lo que no les gusta a su paso.

Así es la democrazia: organizar referendums para que nadie sepa qué se vota, para que nadie alce una voz discordante, para legitimarse en el poder aunque luego no vote ni el 50% de la gente. Para que votes lo que quieren mientras te dan por saco, o para que te escondas bajo una puta piedra si sueñas con votar lo contrario. Así es la democrazia en España, una democrazia que tuvo su prototipo en el País Vasco y que se muestra ahora en Cataluña en su versión más depurada.

Y dentro de lo triste que es la situación, aún me produce cierta hilaridad ver a esos que se pavonean de ser mejores que el común de los mortales, esos catalanes de mentirijillas nacidos en Sevilla o en Cáceres, esos que siempre repiten que son superiores porque se sienten muy inferiores. Esos que acudirán como el rebaño a "botar" con la única papeleta que les ha dado el pastor felices de sentirse importantes por un momento. Y esque siempre me ha hecho gracia ver como los estúpidos se hunden en medio de su regocijo, como la gente tira piedras conta su propio tejado - o en resúmen, ver como escupen hacia arriba para que les caiga encima-.

Es uno de los pocos placeres que tenemos los que aún nos empeñamos en pensar por nosotros mismos.