No semos europeos
Definitivamente Eurovisión no es el fuerte de Teddy Bautista y TVE, y desde luego el flamenco no tiene futuro en Europa, se pongan como se pongan.
Ayer fue el turno de ese subproducto de marketing flamenco-pop llamado Las Ketchup, y al igual que sucedió hace un año con otro grupo andaluz de fugaz popularidad, España cosechó un honroso 21º puesto (de entre 24 participantes). Recibimos los votos de nada más y nada menos que Andorra y Albania, y podemos congratularnos de haber superado claramente a paises como Israel o Malta.
Y todavía algo hemos mejorado desde que en el 83 sacamos a Remedios Amaya bailando descalza, en un espectáculo absolutamente bochornoso en que solo le faltó pasar el sombrero entre el público a ver si por lo menos sacaba algo para el viaje de vuelta. "Quién maneja mi barca" llevaba por título el invento, y a lo que parece la pregunta estaba justificada, ya que nuestra representación se fue a pique acabando en última posición con cero votos. Y porque no hay votos negativos que si no... Vamos, un "ridi".
Mientras fuera de nuestras fronteras surgían éxitos como Sweet Dreams de Eurythmics o Every Breath You Take de The Police, aquí nos sumergíamos en el cante de la España profunda. Y como somos de piñón fijo pues no escarmentamos: la Remedios se retiró, pero luego llegaron las Azucar Moreno, Antonio Carbonell, la académica Rosa -curvada no como las Azucar a golpe de bisturí, sino a golpe de chorizo y jamón serrano- (y con ese inglés de oidas con acento que ríase usted del castellano que hablan los de Gibraltar, oiga), las sevillanas Son de Sol (que pena que aquel año estuviese nublado) o las susodichas Ketchup de este año.
Joer con la cantidad de cosas buenas que tiene que haber en Andalucía y sacan siempre esta jarfia de cantamañanas, será que lo bueno se lo quedan y nos mandan los desechos de tienta, siempre lo mismo además. Por lo menos el grupo finlandés ganador de este año era original, y la canción hasta resultaba atractiva si no mirabas a la pantalla. Si es cierto lo que dicen por ahí que a España se la conoce por el flamenco y los toros, entonces se explica porqué no acabamos de conseguir que nos tomen en serio más allá de los Pirineos. Solo faltaba oir a Massiel y demás expertos decir que a las pobres chicas de ayer no se les podía pedir más. Coño! pues si no se les podía pedir más que un jodido 21º puesto, para eso que no las manden. Nos salía más rentable venderle nuestra participación en el festival a Bolivia, a ver si así por lo menos recuperabamos algo de las expropiaciones a Repsol, ¿no?
Y encima todavía vendran los ladrones de la SGAE a cobrarnos por soportar estos suplicios año tras año.
Ayer fue el turno de ese subproducto de marketing flamenco-pop llamado Las Ketchup, y al igual que sucedió hace un año con otro grupo andaluz de fugaz popularidad, España cosechó un honroso 21º puesto (de entre 24 participantes). Recibimos los votos de nada más y nada menos que Andorra y Albania, y podemos congratularnos de haber superado claramente a paises como Israel o Malta.
Y todavía algo hemos mejorado desde que en el 83 sacamos a Remedios Amaya bailando descalza, en un espectáculo absolutamente bochornoso en que solo le faltó pasar el sombrero entre el público a ver si por lo menos sacaba algo para el viaje de vuelta. "Quién maneja mi barca" llevaba por título el invento, y a lo que parece la pregunta estaba justificada, ya que nuestra representación se fue a pique acabando en última posición con cero votos. Y porque no hay votos negativos que si no... Vamos, un "ridi".
Mientras fuera de nuestras fronteras surgían éxitos como Sweet Dreams de Eurythmics o Every Breath You Take de The Police, aquí nos sumergíamos en el cante de la España profunda. Y como somos de piñón fijo pues no escarmentamos: la Remedios se retiró, pero luego llegaron las Azucar Moreno, Antonio Carbonell, la académica Rosa -curvada no como las Azucar a golpe de bisturí, sino a golpe de chorizo y jamón serrano- (y con ese inglés de oidas con acento que ríase usted del castellano que hablan los de Gibraltar, oiga), las sevillanas Son de Sol (que pena que aquel año estuviese nublado) o las susodichas Ketchup de este año.
Joer con la cantidad de cosas buenas que tiene que haber en Andalucía y sacan siempre esta jarfia de cantamañanas, será que lo bueno se lo quedan y nos mandan los desechos de tienta, siempre lo mismo además. Por lo menos el grupo finlandés ganador de este año era original, y la canción hasta resultaba atractiva si no mirabas a la pantalla. Si es cierto lo que dicen por ahí que a España se la conoce por el flamenco y los toros, entonces se explica porqué no acabamos de conseguir que nos tomen en serio más allá de los Pirineos. Solo faltaba oir a Massiel y demás expertos decir que a las pobres chicas de ayer no se les podía pedir más. Coño! pues si no se les podía pedir más que un jodido 21º puesto, para eso que no las manden. Nos salía más rentable venderle nuestra participación en el festival a Bolivia, a ver si así por lo menos recuperabamos algo de las expropiaciones a Repsol, ¿no?
Y encima todavía vendran los ladrones de la SGAE a cobrarnos por soportar estos suplicios año tras año.


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