Estatut: se abre la veda

Hoy se ha relizado en el congreso el debate sobre la la toma en consideración del proyecto de reforma del estatuto de Cataluña. En este primer round de la liquidación de la constitución no ha habido muchas sorpresas: el del bigote (no, esta vez no hablamos del ínclito Aznar) ha venido a Madrid para iluminarnos con su propuesta de secesión y por hacernos un favor se ha dignado a presentar en las cortes de España un proyecto para el que solo vale la aprobación o "atenerse a las consecuencias". Luego claro, es la derechona la que mete miedo a la gente, con argumentos alarmistas y catastrofista. Desde luego El Padrino al lado del amigo Pepe Pérez, una hermanita de la caridad...
El del talante tampoco ha ofrecido sino más de lo mismo: juegos malabares con el idioma y palabrería vacía para resumir un "ni si ni no, sino todo lo contrario" e intentar vender las bondades de un texto el cual, con cuatro parches aquí y allí, pretende meternos con calzador para desbaratar nuestro sistema constitucional. Un sistema que por cierto él mismo se ha dedicado a alabar y calificar de exitoso durante sus más de 25 años de existencia. La endeblez política y el apego al sillón no se llevan bien, y son las causas que ahora nos han llevado a esta mascarada lamentable. Por primera vez un presidente de un país se involucra personalmente en promocionar la desmembración del mismo. Ver para creer, si ahora nos enteramos que gracias a los planes independentistas "España va a estar más unida que nunca". El pobre debe estar desesperado por que ETA declare una tregua de una vez, a ver si puede organizar elecciones después de Navidades y así deshacerse de las suicidas hipotecas que él solito decidió aceptar sin que nadie le mandara. Mientras tanto, ya sabe lo que le espera: seguir genuflexo a las órdenes del nazi catalanista-antiespañol.
Tampoco ha dado sorpresas el llanero solitario, ese maníaco fascista que representa apenas a la mitad de España y que cada vez que toma la palabra en el hemiciclo se tiene que enfrentar a las tres quintas partes del mismo para imponer un poco de cordura entre una manada de lobos que no lo pueden ver ni en pintura (con razón). Ya con la primera frase desmanteló la farsa, viniendo a decir algo así como: si todo ha funcionado tan bien durante todos estos años ¿pa' qué cojones hay que cambiarlo? Lo cierto es que, aunque esto sea de cajón, creo que es el primero a quién oigo plantear esta cuestión desde que se empezó a cocinar este asunto en los fogones de La Moncloa.
Sin embargo me han llamado la atención las declaraciones del mamporrero de CiU, también conocido en algunos círculos como "el que pudo ser y no fué". Tras recordar su currículum de activista católico, pasó a atacar a la Iglesia permitiéndose el lujo de decirle qué tiene que hacer, criticando a la línea editorial de la COPE por no plegarse al pensamiento nazi-onalista e incluso insultando a los periodistas de esa cadena. Si al final este tiralevitas es quien les va a decir a los cargos eclesiásticos cuáles eran las verdaderas enseñanzas de Jesucristo. Lo dicho, "o estás con nosotros, o a los leones".
Y mientras se abre la veda del sistema constitucional, los españoles asistimos al desarrollo de la mascarada desde nuestro sofá, indiferentes o escandalizados. Tanto dá. Eso siempre y cuando no vivas en Cataluña, en cuyo caso puede que ni te hayas enterado de que ya hace tiempo han decidido tu futuro por tí.
Como ha dicho el enano, "al enemigo, ni agua".
Tú lo has dicho amigo: ni agua, ni cava.


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