La muralla de humo
En la película La cortina de humo (Barry Levinson, 1997) un maestro de la propaganda mediática y un avispado asesor del presidente de EEUU unen sus esfuerzos para vender a la opinión pública americana la falsa existencia de un conflicto armado en Albania, con el fín de distraer su atención de otros asuntos internos peligrosos para el gobierno. Hoy día el gobierno de España ha llevado esa idea a límites inimaginables, conscientes de que una símple cortina no es suficiente, han ideado toda una muralla con la que tener entretenidos a los españolitos de a pie.
Así, no importa que cientos de inmigrantes tomen diariamente por asalto las fronteras de Ceuta y Melilla con la complacencia del camarada Mojamé, que el esbirro primer ministro de aquél venga a nuestra propia casa a acusarnos delante de nuestras narices de disparar a dichos inmigrantes o que nuestro presidente se arrugue como la mierda al sol ante estas acusaciones a pesar de contar con informes policiales que las desmienten. No importa que los terroristas y sus socios campen por sus respetos por todos los aspectos de la vida política y social del país, aunque algunos hayan sido condenados a más de 700 años de cárcel por delitos de sangre. No importa que se impongan estatutos de autonomía claramente ilegales y discriminatorios. Y, desde luego, no importa que nadie tome en serio a España en materia de política exterior y que nuestros mayores aliados internacionales sean las superpotencias cubana y marroquí.
No importa porque solo hace falta encender la TV para darse de morros contra la muralla de humo en sus más variadas formas: desde Crónicas Marranas hasta Salsa (horro)rosa, desde Operación Truño hasta La isla de los asquerosos. Ello sin mencionar las teleseries financiadas a golpe de subvención como Cuéntame como no pasó o la más reciente Amar en tiempos revueltos (vomitivos más bien), convertidas en descarados panfletos que harían sonrojar incluso a los guionistas del No-Do franquista suponiendo que aún quede alguno vivo... Y ya no hablemos de los informativos, con un Milá pletórico a la cabeza y los de Tele5 o CNN+ que no le van a la zaga: ahora las secciones de Kultura y cine subvencionado ocupan un 30% del telediario, lo que sumado al 40% que ocupan el fútbol y la Fórmula 1 nos dejan apenas 10 minutos en los que los profesionales de la información escogen cuidadosamente qué necesitamos saber y qué no, y se encargan de dárnoslo masticado para que no perdamos tiempo en pensar.
La última vuelta de tuerca la vivimos ayer, y en este caso saltando de la TV a la portada de los periódicos: fotografías a toda página del mariconio (perdón, matrimonio) entre Pedrito Zerolo y su novia (o novio, ya que no está claro qué papel desempeña cada uno) en pleno Madrid. Semejante circo estuvo orquestado a las mil maravillas, para qué negarlo, donde no faltaron ni las banderitas arcoiris ni los pétalos de rosa. Por haber, había hasta japoneses cámara en mano. Además tal acto de propaganda hay que utilizarlo para aprovechar el tirón y seguir inflando la burbuja, por lo que la parejita nos adelantó cuál será el próximo ladrillo de la muralla: piensan adoptar un niño. Como dirían los ogros de Warcraft, "todo sea por la horda"...
Nota: he intentado poner una de estas imágenes en este artículo, pero como la llamé matrimonio_homosexual.jpg parece que esas palabras no computan. Culpa del servidor supongo, malditos yankis...
Así, no importa que cientos de inmigrantes tomen diariamente por asalto las fronteras de Ceuta y Melilla con la complacencia del camarada Mojamé, que el esbirro primer ministro de aquél venga a nuestra propia casa a acusarnos delante de nuestras narices de disparar a dichos inmigrantes o que nuestro presidente se arrugue como la mierda al sol ante estas acusaciones a pesar de contar con informes policiales que las desmienten. No importa que los terroristas y sus socios campen por sus respetos por todos los aspectos de la vida política y social del país, aunque algunos hayan sido condenados a más de 700 años de cárcel por delitos de sangre. No importa que se impongan estatutos de autonomía claramente ilegales y discriminatorios. Y, desde luego, no importa que nadie tome en serio a España en materia de política exterior y que nuestros mayores aliados internacionales sean las superpotencias cubana y marroquí.
No importa porque solo hace falta encender la TV para darse de morros contra la muralla de humo en sus más variadas formas: desde Crónicas Marranas hasta Salsa (horro)rosa, desde Operación Truño hasta La isla de los asquerosos. Ello sin mencionar las teleseries financiadas a golpe de subvención como Cuéntame como no pasó o la más reciente Amar en tiempos revueltos (vomitivos más bien), convertidas en descarados panfletos que harían sonrojar incluso a los guionistas del No-Do franquista suponiendo que aún quede alguno vivo... Y ya no hablemos de los informativos, con un Milá pletórico a la cabeza y los de Tele5 o CNN+ que no le van a la zaga: ahora las secciones de Kultura y cine subvencionado ocupan un 30% del telediario, lo que sumado al 40% que ocupan el fútbol y la Fórmula 1 nos dejan apenas 10 minutos en los que los profesionales de la información escogen cuidadosamente qué necesitamos saber y qué no, y se encargan de dárnoslo masticado para que no perdamos tiempo en pensar.
La última vuelta de tuerca la vivimos ayer, y en este caso saltando de la TV a la portada de los periódicos: fotografías a toda página del mariconio (perdón, matrimonio) entre Pedrito Zerolo y su novia (o novio, ya que no está claro qué papel desempeña cada uno) en pleno Madrid. Semejante circo estuvo orquestado a las mil maravillas, para qué negarlo, donde no faltaron ni las banderitas arcoiris ni los pétalos de rosa. Por haber, había hasta japoneses cámara en mano. Además tal acto de propaganda hay que utilizarlo para aprovechar el tirón y seguir inflando la burbuja, por lo que la parejita nos adelantó cuál será el próximo ladrillo de la muralla: piensan adoptar un niño. Como dirían los ogros de Warcraft, "todo sea por la horda"...
Nota: he intentado poner una de estas imágenes en este artículo, pero como la llamé matrimonio_homosexual.jpg parece que esas palabras no computan. Culpa del servidor supongo, malditos yankis...


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